
La nicaragüense Junieysi Adely Merlo Espinoza, emigró de la comunidad Buena vista del municipio de San Juan de Río Coco, Madriz, en busca de mejores oportunidades en Costa Rica, según medios de ese país, a los 20 años conoció a quien sería su pareja, Gustavo Calvo Ramírez de 48 años, quien le dio trabajo en una panadería en 2017.
Posteriormente se fueron a vivir juntos, la sacó de trabajar en la panadería y se la llevó a vivir a su casa a un condominio en Santa Ana, donde procrearon gemelas que actualmente tienen 4 años de edad.
Junieysis se separó de Ramírez, porque le daba maltrato, por lo que ella lo denunció y le dictaron medidas preventivas, como alejarse de ella, y no buscarla, sin embargo, él llegaba a la casa que ella alquilaba en San Ramón, según denunció su hermano Wilder Ariel Merlo.
El pasado 31 de marzo la familia, denunció que habían perdido comunicación con ella, sim embargo su ex pareja les dijo que la vio cuando ella supuestamente se iba encontrar con otras personas e irían a una playa en el Pacifico costarricense. La angustia incrementó para su familia al no saber nada más de ella, por lo que denunciaron su desaparición ante las autoridades costarricenses.
El Organismo de Investigación Judicial OIJ, informó que encontraron el cuerpo de Junieysis en una fosa de aproximadamente 2 metros en el condominio donde vivía Ramírez, la madrugada de este jueves 9 de abril de 2026 y detuvieron a su ex pareja como principal sospechoso del crimen.
Wilder explicó que la familia sabía que ella vivía violencia por eso tenía medidas de protección a su favor, pero el papá de las gemelas constantemente la acosaba.
“El señor empezó a amenazarla con que si ella seguía en esa casa no le iba a dar la pensión ni pagar el alquiler, que tenía que regresar al condominio”, relató al medio costarricense La Teja.

La joven madre no podía trabajar porque se dedicaba a cuidar a las niñas, agregó Wilder, quien señaló que buscarán con las leyes costarricenses que la tutela de las niñas le quede a la familia materna y no a la familia del presunto femicida.
“Vamos a ver cómo hacemos para que el Patronato Nacional de la Infancia (PANI) nos las entregue”, dijo Wilder, cuya familia espera que les autoricen la tutela y traerlas a Nicaragua.
En el año 2025, un total de 64 mujeres fueron asesinadas en Costa Rica de las cuales 5 eran nicaragüenses, según datos del Observatorio de Violencia de Género Contra las Mujeres y Acceso a la Justicia de Costa Rica.


