«A todos ellos honor y gloria, Nos dejaron el deber de sostener esta patria libre, llena de amor.
Nos dejaron el deber de defender la paz construyéndola y consolidándola cada día.
Nos dejaron el deber de cantar, como decía Rugama, todos los días, porque cantamos agradecidos a Dios nuestro Señor por todo lo que nos llega sabiendo que son precisamente signos y señales de que a todos nos toca trabajar más duro, trabajar mejor, e invocarnos y convocarnos todo el tiempo para la paz y el bien,».
Compañera Rosario Murillo, 17 de mayo 2019
El 17 de mayo de 1979, en Nueva Guinea, la Columna Guerrillera “Jacinto Hernández” enfrentó con valentía una emboscada de la Guardia somocista.
A solo dos meses del triunfo revolucionario, estos valientes combatientes ofrecieron su vida por la causa de la libertad del pueblo nicaragüense.
La Columna “Jacinto Hernández” fue conformada el viernes 13 de abril de 1979.
Estuvo integrada por más de cien compañeros sandinistas bajo el mando de los comandantes Óscar Benavides Lanuza, Iván Montenegro Báez y Adolfo García.
Partieron desde el Frente Sur “Benjamín Zeledón”, en Rivas, con el firme propósito de abrir un nuevo frente de guerra en la región sur del entonces departamento de Zelaya (hoy Región Autónoma de la Costa Caribe Sur, RACCS), específicamente en la zona de Nueva Guinea.
Su gesta marcó una etapa decisiva en la lucha por la liberación nacional.
La emboscada del 17 de mayo de 1979
Durante la emboscada ocurrida en Nueva Guinea, la Columna “Jacinto Hernández” sufrió la pérdida de sus valientes comandantes Óscar Benavides “Rosendo”, Iván Montenegro “Ernesto”, así como de los compañeros Yelba María Altunez “Verónica”, Francisco Sirias Tenorio “Miguel” y José Noel Navas “Bienvenido”.
Estos mártires entregaron su vida en defensa de la libertad y la dignidad de nuestro pueblo.
Barricada Historia comparte el testimonio de uno de los sobrevivientes: Humberto Salazar López, conocido como “Choncito”, quien rememora cómo la columna avanzaba con determinación por los territorios de Nueva Guinea, enfrentando la constante amenaza de la Guardia somocista.
Su relato nos permite conocer de cerca el valor, el sacrificio y la esperanza que impulsaron a estos combatientes en su lucha por un futuro libre para Nicaragua.
A partir de las acciones del asalto al Palacio Nacional, el 22 de agosto de 1978, se vivieron tiempos difíciles: la intensificación de la lucha guerrillera provocó una escalada represiva por parte de las hordas somocistas.
El país se debatía en un ambiente de inseguridad, persecuciones, cárcel, tortura y muerte.
Estos acontecimientos anteceden a la masacre perpetrada en Nueva Guinea, ocurrida apenas semanas antes de la victoria popular.
El 5 de mayo de 1979, la Columna llegó a la comunidad de El Chacalín, donde la Guardia Nacional ya los esperaba. Salazar relata que, ante la sorpresa nefasta, puso en alerta a su personal: unos 65 hombres.
Nueva Guinea: estrategia que permitió el avance revolucionario
Al explicar la operación en Nueva Guinea, Salazar detalla que el objetivo principal era estratégico: abrir un nuevo frente que distrajera a la Guardia Nacional, obligándola a concentrar fuerzas en esa zona, debilitando así sus posiciones en las ciudades clave del país.
Según su testimonio, el grueso de las tropas y la Fuerza Aérea Nacional fue desplazado a Nueva Guinea.
“Somoza pensaba que éramos cinco mil hombres, y éramos apenas 155”, afirma Salazar López.
Para este ex mayor del Ejército de Nicaragua, “fue la Columna Jacinto Hernández, en Nueva Guinea, la que hizo la democracia en el país”.
Tras la masacre, solo 11 de los 155 guerrilleros sobrevivieron.
Homenaje en poesía
Jossy Alemán, internacionalista panameña integrante de la Brigada “Victoriano Lorenzo”, escribió en 1980 un poema en memoria de sus compañeros caídos en Nueva Guinea. Su homenaje recoge con fuerza y lirismo el espíritu de entrega y heroísmo de quienes ofrendaron su vida por Nicaragua.
Homenaje en poesía
Jossy Alemán, internacionalista panameña integrante de la Brigada “Victoriano Lorenzo”, escribió en 1980 un poema en memoria de sus compañeros caídos en Nueva Guinea. Su homenaje recoge con fuerza y lirismo el espíritu de entrega y heroísmo de quienes ofrendaron su vida por Nicaragua.
Homenaje a los compañeros de la Columna “Jacinto Hernández” Honor y gloria a nuestros héroes y mártires.
Por: Jossy Alemán (1980)
Partimos alegres, a liberar Orión,
enviados a cubrir de estrellas el valle.
Entre el silencio de la noche y la luna
pasaban nuestras sombras, una por una
vestidos de verde olivo y armaduras al talle,
nosotros, los felices hijos del gran Sión.
¡Qué orgullo, dijo Ernesto, somos noticia!
¡El pueblo, verdaderamente nos necesita!
Decía el Comandante, con el hambre en los labios
y Rosendo asistía con porras, las palabras del sabio.
Más a lo lejos, la música estrépita de la metralla
marcaba las notas, de la macabra noche de ofrenda.
¡El cerco hay que pasar! Domingo inquiría.
despliéguense sin parar y a los lados no deben mirar.
Esperemos los morteros, que Coco va a detonar,
¡Pum Pum Pum!
Con golpe de tambor, el enemigo va a morir
Pero esa noche, la victoria nos vio vivir.
Fuimos obligados a beber un amargo vino
Mientras cansados, bailábamos en la pista del amor,
fue allí, donde hubo el rítmico tableteo
también el tronar del duro zapateo
y el rugir de la terrible música del terror.
Eran los 15 años de la niña héroe y la noche,
se llenó de sangre de los hijos de Sandino.
Dije: ¡Vámonos muchachas, no podemos continuar!,
“iré con los Comandantes” dijo Verónica, con ingenua hermosura.
Susana se fue triste, quedo atrás vacía y desesperada.
Verónica partió con los Comandantes, con orgullo y sin ternura,
Y Susana, cruelmente asesinada, mortalmente humillada
y no la pude ayudar a ninguna, no pude hacer nada.
Así fueron cayendo las sombras, una tras una,
De los hijos de Sandino en la tierra de Orión,
Aquellos que fueron a llenar el valle de estrellas
y volvieron con el corazón y las almas llenas
con las duras balas, en la noche de la decepción.
Nueva Guinea era la sombra del hastío,
la muerte y el odio en comunión.
Donde los recuerdos pasan, pero quizás, no pasan
porque son una hoguera, a la que siempre le queda brasa,
por culpa de la cruel y mortal ambición.
Adiós a todos mis compañeros del alma,
nunca jamás los he de olvidar.
Portando sus ropajes verdes y sus armaduras
con sus ojos en la tierra llenos de estrellas,
y sus cuerpos inertes, brotando raíces, por los que ayer lloré,
hoy me hacen decir, nos volveremos otra vez a encontrar.
Nota: Lamentablemente no hay muchos registros con datos biográficos de los héroes y mártires masacrados de la columna Jacinto Hernández y se agradecería mucho a compartan quienes fueron participé en la luz lucha revolucionaria contra la dictadura Somocista.
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